Raices Firmes y Corazón Ligero: El arte de podar con amor.
Hoy, mientras buscaba algo de ropa para una escapada, me reencontré con mi maleta de siempre. Esa que llevo conmigo desde que salí de mi país hace más de siete años, y que ha viajado a dos países diferentes. Ahí siguen, ocupando un espacio que podría ser para algo nuevo.
Hay una camiseta que ya no uso, un libro que leí mil veces y unos zapatos que no me quedan. Me cuesta soltar. Soy Tauro, lo reconozco: me aferro demasiado a lo conocido, a lo que me da seguridad. Y de pronto, la luna menguante en mi signo me susurró que era momento de una lección de desapego.
Y es que esta energía no viene a arrancar nada de golpe. Viene a enseñarme el arte de podar con amor.
En la naturaleza, la poda no es destrucción. Es un acto de cuidado para que un árbol pueda crecer. Nos deshacemos de lo seco, de lo que ya no tiene vida, para que lo nuevo pueda florecer. Es un proceso necesario y consciente.

Pero, ¿qué es podar con amor?
Acaso no es ese proceso suave y reflexivo de soltar lo que no me hace florecer? En lugar de arrancar, me detengo a pensar en esas cosas, relaciones o hábitos que ya no me sirven. La energía de esta luna me susurra: “suelta, pero no lo hagas con rabia. Hazlo con gratitud.”
Porque a veces necesitamos soltar para que todo lo nuevo venga. Tal como nos enseñó Jesús, para ser una nueva criatura, debemos dejar atrás el pasado.
Y así como de todo desastre siempre viene un renacer, cada vez que nos liberamos de una carga, estamos haciendo espacio para una renovación. Estamos preparando el terreno para que una versión más libre y más fuerte de nosotras mismas pueda germinar.
Para mí, podar con amor significa:
- Dejar ir con gentileza y agradecer por todo.
- Soltar un hábito que me perjudica, no como un castigo, sino como un acto de autocuidado.
- Desapegarme de algo que ya no me llena, para que encuentre su camino.
La Fuerza en la Fragilidad
Esta luna me recuerda que mi fuerza no está en aferrarme a todo, sino en saber qué merece quedarse. Mis raíces de Tauro están ahí, sólidas y profundas, pero eso no significa que mi vida tenga que ser impenetrable. Aligerar la copa me permite recibir más luz y aire.
Hoy, la luna menguante en Tauro me pide que confíe en mis raíces. Me permito soltar con la tranquilidad de saber que estoy firme. Corto lo que ya no va, no para ser menos, sino para convertirme en una versión más libre y expansiva de mí misma. Con cada corte, siembro una nueva intención.

